Shirt Stories: The Night Old Trafford Turned Blue
Publicado el 5 de agosto de 2026
Es una imagen a la que estamos acostumbrados. Oleadas rojas de camisetas del Manchester United lanzándose al ataque, 80 000 aficionados en Old Trafford empujando el balón a la red al grito de «¡Atacad, atacad, atacad!»
Pero una noche de 2002, el clásico rojo del United fue sustituido por un azul intenso para un duelo de la Champions League en casa contra el Olympiakos, una de las dos únicas ocasiones en las que no vistieron sus colores tradicionales en un partido como locales.
Así que, con la camiseta usada en partido de Ryan Giggs de aquella noche en subasta como parte de la Colección de Rod Thornley, adentrémonos en la historia de cómo Old Trafford se tiñó de azul…
Inesperadamente azul: Man United vs. Olympiakos, 2002
Para los aficionados que acudieron en masa a Old Trafford aquella noche, se suponía que todo iba a ser un mero trámite: un primer choque de la fase de grupos que se esperaba que el United ganara.
Pero cuando el equipo saltó al terreno de juego vistiendo su tercera equipación azul, la afición del United salió de su piloto automático.
Esto dio pie a miradas de confusión y a miles de voces preguntando: “¿Por qué vestimos de azul?”
Juan Sebastián Verón aportando un destello de color sudamericano con una vaselina sublime
La mayoría de los asistentes nunca habían visto otra cosa que no fueran camisetas rojas, pantalones cortos blancos y medias blancas salir del famoso túnel de vestuarios de la esquina del Teatro de los Sueños.
Poco se imaginaban que, horas antes del pitido inicial, en las entrañas de Old Trafford, el árbitro Gilles Veissiere tenía que tomar una decisión.
El francés consideró finalmente que la franja roja de la camiseta visitante de Olympiakos provocaba un serio conflicto de colores con la primera equipación del United.
La camiseta visitante del Olympiakos junto a la clásica camiseta local del United
Puedes juzgar por ti mismo si habría causado el caos en el terreno de juego o si se trató de un exceso de celo arbitral por parte del francés…
El incidente del Barcelona
Casualmente, el utillero de confianza de Sir Alex Ferguson, Albert Morgan, ya tenía experiencia exactamente en esta situación debido a un encuentro de la Champions League cuatro años antes.
En 1998, un Barcelona visitante que incluía a figuras de la talla de Rivaldo, Xavi y Luis Figo llegó a Old Trafford con sus famosas franjas azulgranas.
Esta también se consideró indistinguible de la camiseta local del United, lo que obligó a Giggs, Beckham, Scholes y compañía a vestir de blanco, rompiendo una tradición de 100 años de jugar como locales de rojo.
Giggs enfrentándose a Luis Enrique en Old Trafford en 1998
Así que, con aquella experiencia contra el Barça muy presente, Morgan se apresuró a preparar la tercera equipación azul del United, mientras se acercaba rápidamente el pitido inicial contra los campeones griegos.
Distinto color, mismo resultado
Polémicas de equipaciones aparte, el Man United mostró su versión más espectacular, y una de las leyendas de la Generación del 92 lideraba el ataque.
Ryan Giggs iba camino de convertirse en el jugador con más partidos en la historia del club, pero pasarían otros 12 años antes de que el mago galés colgara las botas con una increíble cifra de 963 partidos en su haber.
Aquella noche y vistiendo esta misma camiseta, el galés atormentó a la defensa del Olympiakos, realizando una carrera tras otra con y sin balón que la zaga de los Erythrolefki fue incapaz de detener.

La tarea del United se vio facilitada por la temeraria entrada del brasileño Zé Elias sobre Verón en la primera parte, una acción que le valió la tarjeta roja y dejó a los visitantes ante una montaña olímpica que escalar.
Giggs ya había abierto el marcador tras una buena jugada de Paul Scholes por la banda derecha.
A la postre se le atribuiría el segundo gol del encuentro, a pesar de que su evidente centro hacia Scholes fue desviado, superando a un indefenso Dimitrios Eleftheropoulos.
El United caería en los cuartos de final de la Champions League esa temporada, pero lograría levantar el trofeo de la Premier League por octava vez.

Fue un logro posible, en parte, gracias a un empate en el campo del entonces campeón Arsenal en abril de 2003, otra acalorada batalla contra los Gunners en una época en la que ambos equipos se repartían los títulos de liga en una rivalidad que duró una década.
Aquel día vistieron esta equipación azul, hoy ya icónica, como siempre se había pensado: a domicilio.
