Nuestra guía sobre el nuevo formato de la UEFA para las competiciones europeas

Publicado el 1 de octubre de 2024

El fútbol siempre está cambiando, siempre evolucionando. El deporte más popular del mundo es también uno de los más adaptables. Esto es especialmente cierto en Europa, donde los torneos llevan décadas perfeccionándose y reestructurándose.

Con el antiguo sistema, al comienzo de los grandes torneos europeos —la Champions League, la Europa League y la Europa Conference League—, todos los equipos se dividían en ocho grupos de cuatro. Ahora hay una sola clasificación, con los equipos ordenados de arriba abajo en función de los puntos obtenidos. En lugar de que cada equipo jugara dos veces contra sus tres rivales de grupo —una ante su afición y otra fuera de casa—, ahora hay ocho partidos contra ocho equipos diferentes, la mitad en casa y la otra mitad fuera. 

Esto significa que el panorama se ha ampliado y equilibrado, de modo que compiten más equipos y se enfrentan con mayor regularidad a rivales de un nivel similar. Los dos equipos que se enfrenten al final del torneo quizá ya se hayan visto las caras, lo que haría que el duelo fuera no solo una final, sino también una secuela. Cada uno de los primeros partidos estará ahora cargado de una mayor urgencia y expectación, ya que, cuando juegas en una liga, cada gol importa. Un error en el último minuto puede marcar la diferencia entre la euforia de asegurarse un puesto en la siguiente ronda y la desolación de un viaje de vuelta en autobús, en silencio, desde el estadio.

Los equipos que terminan entre los ocho primeros de la liga se clasifican automáticamente para los octavos de final; los que acaban a partir del puesto 25 quedan eliminados. Para los equipos que quedan en la zona media, entre los puestos 9 y 24, el final de la fase de liga da paso a una eliminatoria a doble partido. Si un equipo derrota a su rival en los dos partidos siguientes, también avanza a los octavos de final, y a partir de ahí todo sigue como de costumbre. 

Si bien la evolución no solo es inevitable, sino esencial en el deporte moderno, hay cosas del deporte rey que nunca cambiarán. Esa sensación de tensión que te invade cuando los jugadores saltan por primera vez al terreno de juego, sabiendo que puede pasar cualquier cosa, con los nervios a flor de piel. El rugido que sacude un estadio cuando se marca un gol en los últimos instantes del partido. El orgullo que sientes al sostener un artículo firmado: una camiseta usada y firmada por tu ídolo.