Los sueños sí se hacen realidad

Publicado el 13 de septiembre de 2022

Tres minutos. Eso fue todo lo que necesitó Giovanni Pablo Simeone para hacer realidad un sueño que había perseguido durante 12 años. Un sueño que se hizo realidad en uno de los escenarios más grandes del fútbol mundial. Simeone no solo marcó en un partido de la Champions League contra el Liverpool, sino que además lo hizo en el estadio que lleva el nombre de su excompañero de selección ya fallecido, el gran Diego Armando Maradona.

Está claro que el hambre y la mentalidad de «tumbagigantes» corren por las venas de la familia Simeone. En el Atlético de Madrid, Diego Simeone, padre de Giovanni, ha demostrado que la intensidad y la agresividad, sumadas a la unidad y la cohesión, pueden traer un éxito extraordinario, pero es su etapa como jugador la que nos permite vislumbrar de verdad la mentalidad propia de la cultura del fútbol argentino. Un líder trabajador y tenaz, con un gran sentido de la colocación y una gran inteligencia futbolística; él mismo describía su estilo de juego como «llevar un cuchillo entre los dientes».

El instinto natural que permitió a Diego convertirse en uno de los centrocampistas box-to-box más exitosos de su época es lo que vimos en el primer gol de Giovanni con su nuevo club, el Napoli, y en la Champions League. Rompe a llorar justo después de marcar. Como llevaba soñando con este momento desde que tenía 14 años, la pasión era evidente: rompió a llorar al besar el balón de la Champions League que lleva tatuado en la cara interna del antebrazo.

La reacción de Giovanni simboliza «la lucha» que ha supuesto este camino para él: contra quienes dudaban de él, contra las dificultades, contra todo pronóstico. En declaraciones a la prensa italiana, afirmó: «Lo sabía, lo sabía porque estaba preparado», «solo necesitaba una oportunidad, la tuve y no la desaproveché». El tatuaje de Giovanni es, en última instancia, una promesa y un compromiso con el fútbol y con hacer historia en la mayor competición de clubes del mundo y, por si la historia de Diego y Giovanni no fuera ya lo bastante rica, con este gol se convierten en apenas la sexta pareja de padre e hijo en marcar ambos en la Champions League, algo verdaderamente extraordinario.